Javi Hernández y Antón Castro ponen todo el corazón en “El tango de Doroteo”

doroteo 1El dibujante argentino afincado en Huesca y el escritor gallego firman su tercer libro en común.

El tango de Doroteo es el último trabajo a cuatro manos de Javi Hernández y Antón Castro, un libro objeto en el que ambos autores han derrochado altas dosis de cariño,esmero y virtuosismo, capaz de atrapar al lector desde las primeras palabras y trazos con la misma fuerza y lirismo que envuelven los sonidos de un bandoneón.

Myriam Martínez (Diario Alto Aragón)

Como señaló ayer el profesor José Domingo Dueñas en la presentación de esta obra, Antón Castro y Javi Hernández se entienden muy bien. O como diría después el propio Antón, ambos son capaces de adivinarse. Es el tercer título que el argentino y el gallego publican juntos. Los dos anteriores, editados por Nalvay, fueron La leyenda de la ciudad sumergida y El niño, el viento y el miedo.

“Son libros llenos de matices, que requieren una segunda lectura”, advirtió Dueñas. También destacó del dibujante, que reside en España desde hace quince años, su perfección técnica y su capacidad para sugerir con los colores, su confianza en sí mismo y su imaginación. “Su trabajo es muy simbólico y es un gran narrador visual”, aseguró.

Por la perfección que busca en sus dibujos, se puede considerar a Javi Hernández como un autor clásico, pero Dueñas observó que hay muchos componentes vanguardistas en sus creaciones, utiliza marcos poco habituales, combina extraños elementos y se sirve de muchas metáforas y símbolos. “Hay una labor previa conceptual muy importante y creo que en este libro, Javi se ha superado a sí mismo”, proclamó. A Antón Castro, que se instaló en Aragón en septiembre de 1978, José Domingo Dueñas se refirió como un “todo terreno de la pluma”, aficionado a todo tipo de géneros y disciplinas artísticas, que igual escribe para niños que para adultos.

“Un narrador honesto y fiel a su universo”, resumió, que por cierto acaba de publicar también una nueva edición de Golpes de mar, en la que incorpora cinco relatos inéditos. En El tango de Doroteo, “Antón Castro hace un ejercicio de contención, porque el texto tiene una fuerza enorme y podía haber sido una novela”. Sin embargo, el escritor tenía que dejar su espacio a Javi Hernández, para que él también pudiera contar su propia historia. La original concepción del libro, cuya maqueta fue ideada por Javi Hernández, evoca formalmente al bandoneón. Se ha publicado con su pro- Antón Castro, de pie, y Javi Hernández presentaron el libro en el Centro Manuel Benito tras firmar en la feria. pia editorial, Ida y vuelta, y se puede leer en dos direcciones. El lector, subrayó Dueñas, puede relacionarse con él “cuerpo a cuerpo”, en un ejercicio físico e intelectual.

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El abuelo de Javi Hernández, natural de Siresa, se fue a vivir a Argentina y ya nunca más regresó a España. Antón Castro le pidió a su amigo que le contara la historia y se inspiró en ella para arrancarle toda la música a EL tango de Doroteo. Un joven deja sus montañas y se embarca hacia Buenos Aires en una travesía inolvidable en la que descubrirá el bandoneón y aprenderá a tocar este instrumento, de origen alemán pero especialmente popular en el Río de la Plata.

El tango de Doroteo Textos: Antón Castro Ilustraciones: Javi Hernández Edita Ida y vuelta “El texto es un homenaje a Javi, a los viajes de ida y vuelta, a la música, a Galicia y a Labordeta -señaló el escritor-. Es un libro objeto que está lleno de cariño, con muchos ambientes diferentes. Siempre que trabajo con Javi invento una película visual, pero me gusta que los fotogramas definitivos los haga él”.

Javi Hernández quiso ayer agradecer a Antón Castro su amistad, “por sus borbotones de cariño y su sabiduría, porque estar con él es una oportunidad para el conocimiento y el aprendizaje”. El dibujante argentino reconoció que para él “el libro está cargado de emoción” por lo que vivieron sus antepasados y las dificultades que él mismo ha tenido que superar a veces. “Es tu trabajo más audaz - manifestó Antón Castro-, en el que más lejos ha llegado tu imaginación”.

Javi Hernández reveló que inicialmente el instrumento que aprendía a tocar Doroteo era una guitarra y sugirió su cambio por el bandoneón, “que tiene una simbología tan potente”. A partir de ese momento, las ideas florecieron de manera imparable y el libro cobró otra dimensión. “Los textos de Antón son tan sugerentes, que cuesta elegir las imágenes porque es difícil no repetir lo que él ya ha dibujado. Eso me permite volar e ir a mi aire”, explicó. Aunque se siente más seguro jugando con el blanco y el negro, admite que ha ganado seguridad con el color. Eso sí, apuesta por la sutileza frente a las estridencias. Al encanto de las voces y las palabras de los tres oradores le pusieron música de tango Raquel Sobrino, al violín, y Fernando Salinas, al bandoneón.